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Aquella frase famosa del diez por ciento de inspiración y 90 por ciento de transpiración es una falacia inventada por quienes propugnan el trabajo; por quienes están interesados en que la gente trabaje para llenarles los bolsillos. Hay quienes te dicen que el trabajo ennoblece; ¡claro que ennoblece!, pero el trabajo no obligatorio, el trabajo ejercido por propia voluntad, y sobre todo, el trabajo “creativo”. Ese si ennoblece. Si haces algo por rutina para ganar un sueldo, ese trabajo se transforma en la forma más baja de servilismo. Y sin embargo todas las instituciones lo apoyan. Ni ennoblece, ni leches. Entonces - como decíamos - lo del diez de inspiración y 90 de transpiración, enredo total y absoluto, porque resulta que la inspiración es muuuy veleidosa. Aunque tengas un método(o metodillo) para hacer que llegue la inspiración, ésta no siempre aparece, o no todo lo que llega en ese momento al cerebro es bueno. NO debes estar trabajando forzosamente para provocar buenas ideas. A todos nos ha ocurrido, estar trabajando como japoneses y no conseguir nada; y sin embargo, estando sin hacer nada, tumbados en el sofá o paseando, o regando las plantas y ¡plap!, te viene una idea. Incluso en las situaciones más inverosímiles - conozco a alguien que tiene sus mejores ideas comiendo - Pero si esa idea la dejas pasar y solo quieres tener ideas en el “horario de las ideas”, malo. Esa idea debe anotarse, para cuando se necesite, recuperarla, y entonces sí, trabajar en ella, redondearla. Otra frase estereotípica: “la inspiración... que te coja trabajando”, deja mucho que desear, porque estoy completamente de acuerdo con Pavese cuando dijo: “... el trabajo cansa”. La inspiración mejor que te coja cuando estas sin hacer nada, puesto que si te agarra trabajando es muy probable que pase de largo y no te des cuenta de que era una buena idea, distraído en el trabajo, confundiendo la inspiración con un pensamiento más. Sin embargo si estas sin hacer nada, atento al no hacer nada, captarás correcta, perfecta y totalmente todo aquello que la inspiración te quiere susurrar al oído, te quiere dar a demostrar; en definitiva, te quiere inspirar.

P.D. Este artículo solamente es válido para quienes andan capeando temporales por los mundos de las ideas, puesto que, quienes deben dedicarse al trabajo manual de una manera automática y sistemática no tienen ni tiempo ni ganas de pararse a pensar absolutamente en nada que no sea ¿cómo puñetas puedo hacer para dejar de una vez para siempre las estrecheces y ser millonario de la noche a la mañana?... Los hay... los hay que lo consiguen. Pero... soñar no cuesta dinero.