Ahora que está finalizando el Año Xacobeo es buen momento parea reflexiónar sobre el Camino y en lo que se ha convertiido. En los primeros y últimos meses del año suelen ser personas de otras nacionalidades quienes se lían la mochila a la espalda y emprenden desde los mas diversos lugares ese día a día con algunos de los paisajes mas bellos de Europa.
Pero no todo es misticismo, vistas extraordinarias, y gastronomía variada. En El Camino de Santiago, aparte de competitividad, picaresca y hacer las cosas deprisa mas que despacio, hay algo que llama la atención y que puede verse transcrito en los libros de visitas de los albergues, en los que algunos caminantes dejan sus impresiones y otras lindezas: hay gente que hace El Camino para que su equipo gane la competición, la liga. Incluso equipos de pequeños pueblos o de barriadas o colegios. Hay gente que hace algunas etapas con la aviesa intención de que les toque la lotería, otros de que les toque a las maquinitas o a la ruleta, otros de que les venga la fortuna y el dinero para ellos y sus familias. ¡Pero que despropósito!… Si El Camino es un viaje interior hacia lo más íntimo del ser humano; hacia las circunvoluciones más circunvolucionadas del cerebro humano, hacia la psique, que es el alma. Y cada persona lo debe emprender solo; ni con grupos, ni coches de apoyo, ni motos, ni mountain bikes. Solo y a pié, como es y viene siendo desde el principio de su institución.
¿Por qué la gente se lo toma de esa manera? Es un método folklórico de hacerlo; si a alguien le va bien así es fruto de la casualidad, no porque lo haga con ese propósito, sino porque debía cambiarle la fortuna tanto si hace el camino como si no. A quien se le ocurre. Todo es a cambio de. Es como si a Santiago se le exigiera: “... ¡OH!, es que yo he hecho este esfuerzo y por tanto tu debes hacer eso por mi”. Como si fuese negociable. Todo se ha transformado en una mascarada, un carnaval de folclore y tontería, en una competición. Todas estas cosas van en detrimento de los que realmente van a buscarse a si mismos, porque eso distrae y te saca del lugar donde debe estar la atención puesta.
Pienso que ya sería hora de que se tomen medidas. No digo autoridades religiosas, porque eso desprende un tufillo manipulador que es sospechoso. Pienso que, mas bien, debería ser el Consejo Regulador del Camino - formado por antiguos peregrinos de verdad - el que pusiera coto a estas barbaridades. Los amigos del Camino van más allá de lo religioso Y con ese talante debemos imaginar como sería la entrega de la Credencial: el salvoconducto que permite pernoctar en los albergues de peregrinos. - ¿Con que propósito lo hacen ustedes?: “Con propósito espiritual”. Bien adelante. ¿Y usted?... “para que me toque la lotería“... ¡Fuera, hombre!... En lugar del Camino de Santiago ¡váyase en peregrinación a Las Vegas!...

nofler
16 nov 2010 | 01:25 PM
muy bueno, podrías ser un caballero RAM, de la orden de los templarios, vigilante del camino para que no se pierda el verdadero espiritú, la verdadera esencia, pero desgraciadamente a el alma de cada ser no podemos controlarla y habrá miles de peregrinos que van con un motivo o misión vacía, pero da igual al hacerlo despiertan del letardo y son siempre mejor persona.
Utrella!!!
wizfun
16 nov 2010 | 03:29 PM
Hola nofler. Eso que dices son palabras MAYORES. Uno se considera un simple caminante que ha sufrido en sus carnes todo lo antedicho y cuyo único propósito al escribir el post ha sido alertar a futuros peregrinos "de verdad", de lo que se van a encontrar.
Ya sabes que el que avisa...
Ureya!!!