La sociedad que nos toca vivir ha instituido una cosa llamada vacaciones a mayor honra y gloria de los seres pudientes. ¿A quien se debe esa peregrina idea de que hay la obligación de irse para luego volver con el rostro triunfante y explicar hazañas y batallitas que uno (vete a saber) ha vivido en lugares exóticos, en playas increíbles, cosas que uno ha hecho distintas a las que hacen los otros, con el único fin de provocar la envidia y conseguir que los demás también te cuenten sus aventuras en los primeros quince días de la vuelta? Hay que tener algo en lo que ocuparse y de lo que hablar, sobre todo en esa primera toma de contacto con la dura realidad. Quien no ha ido de vacaciones es mirado como bicho raro. Le contesté a alguien que me preguntó: en África y en otros países del tercer mundo no saben lo que son las vacaciones, como tampoco las tienen quienes se han quedado sin trabajo o aquellas familias numerosas con el padre en el paro y mas hambre que chispún. Esos tienen vacaciones todo el año; pero no deben llamarse vacaciones, puesto que son forzosas. Esos no están preocupados por si irán a la playa o a la montaña o a que país etc. Además, la naturaleza nos esta dando la razón con un pre-verano de lo mas calamitoso en cuanto a lluvias torrenciales y tiempo inestable en algunas zonas se refiere. Quienes están interesados en el asunto - que no son otros que las multinacionales hoteleras y agencias de viajes - no dicen en sus mensajes que las vacaciones hoy en día se han transformado en una prolongación del trabajo - aunque sin hacer nada - pero con iguales agobios, puesto que todos quieren ir a los mismos lugares al mismo tiempo. Lo único que cambia es el paisaje (la mayoría de veces a peor). Te encuentras con los mismos en los mismos sitios. Saturación a tope: playas llenas de gente en las que no se puede ni toser sin que te caiga una multa(pues menudas se han puesto algunas municipalidades), montañas intransitables porqué lo que se supone debería ser soledad y silencio es ruido incesante y tráfago de públicos diversos haciendo raftin, parapente, puenting, motos trial, ciclistas....
sin contar lo de los incendios, que también tiene lo suyo y que, de momento, todavía no ha empezado en serio, como otros años. Que dure...
Parece que la gente necesite estar presionada, estar con otras gentes. Con lo bien que se siente uno en las ciudades en los meses de verano en los que no hay casi nadie. Pasando un coche cada cinco minutos en las avenidas mas concurridas. Al atardecer te sientas en una terraza con tu horchatita o tu refresco; pero esos son los lugares en los que se reúne la poca gente que queda en la ciudad, y según quienes (si son los cabreados por haber terminado sus vacaciones) también contagian sus nervios. Por lo tanto se recomienda la orilla de un río en horas de sombra, o los céspedes de un parque público (que en todas los hay) o pasear redescubriendo la ciudad con calma, lentamente.
Las vacaciones son antes un estado mental que una huida física; sobre todo porque la mayoría no son viajeros sino turistas, que es muy distinto, y eso, agota al más pintado.
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