En “Tras la 2”, el espacio televisivo dedicado a Internet y nuevas tecnologías, se volvió a hablar de procrastinación. Y viene de maravilla para recordar que hay un movimiento en la red de redes que se llama procrastinación, y a todos cuantos lo siguen procrastinadores; que no son los que apoyan la castración a ultranza de los de la patronal que han dicho lo que ya sabéis, puesto que, a lo peor, la medida podría acabar con el poco trabajo que todavía se mantiene en pie y que está en las manos de los que tienen las empresas por el mango (nunca mejor empleado el término).
En el fondo procrastinar, como podréis comprobar a nada que clickéis en la página que os facilitamos al final, significa postergar, demorar lo que, seguramente, como dicta la máxima empresarial por excelencia, deberías haber entregado ayer.
La procrastinación es un canto a la vagancia en estado puro, y, que duda cabe, que los mejores procrastinadores son también bon vivants. Y en España de otras cosas tal vez no sepamos mucho, pero lo que es de procrastinar... ¡buf!... ¡asiii!... Y sobre todo los jóvenes (como la de ahí arriba) que vienen procrastinadores de fábrica.
La cosa ha llegado a tales proporciones, que, algunos/as han titulado sus blogs con la palabra en cuestión y se han derivado de ella encarnizados debates por un quítame allá esos procrastines.
Las empresas de servicios, con lo de la crisis, ya no saben que inventarse, y como suele ser habitual, son los publicitarios los encargados de buscar nuevas formulas que saquen del atolladero a quienes por si mismos se ven incapaces de hacer frente a la debacle. Parece ser que unos empresarios hoteleros decidieron iniciar la campaña destinada a captar el interés de todos aquellos que alguna vez han procrastinado – que somos todos en el reino de la desidia y el desinterés – mediante la actualización del verbo en cuestión, con todos sus derivados, para llamar la atención, sobre todo, de profesionales de clase media y usuarios de Internet, que hubiesen hecho oídos sordos a cualquier otro llamado, pero que se han hecho eco inmediatamente, como suele suceder en estos casos, de la invitación de la página en cuestión. En alguna otra ocasión he dicho que la red es un caramelito para quienes saben tocar la fibra precisa del convencimiento colectivo. Con la inmediatez que suponen tanto el correo electrónico como los móviles las noticias vuelan, y en un tiempo record la cosa se extiende entre el personal en menos tiempo que el que se tarda en decir mu (con perdón de los bóvidos).
Puestos a opinar, me declaro procrastinador de toda la vida – cosa que quedó clara en anterior post al hablar del trabajo - pero me niego a que me digan cuando lo tengo que ser porque es moda, puesto que mi inclinación viene de antiguo.
La campaña en cuestión, como antes sucedió con el chiki-chiki, es un experimento sociológico que sirve para dejar patente cuan poderosa es la publicidad para arrastrar voluntades, puesto que toodooos los medios incluyeron la noticia en sus parrillas con alguna que otra dificultad por parte de los periodistas para pronunciar la palabreja
Por si alguien todavía no sabe de qué va el asunto, que promete acciones multitudinarias y tal, os dejo el enlace para que os pongáis al día.


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