Perturbados por los cosenos germánicos aquellos Batuecos se disolvían en el placer estoico de los azotes mutuos: que hay mucho sado-maso por ahí suelto. ¡Hasta los Batuecos!, que habían hecho siempre gala de una ponderación franciscana, menos en el beber, que, ¡ahí si se desmandaban! Nadie lo hubiese imaginado unos años atrás. Aunque, si lo pensamos un poco y nos dejamos de perjuicios, convendrán ustedes conmigo que las “teutonas” son eso: están muuuy bien dotadas para la maternidad.
“We´re young, black, richs, and living it up” dice el estribillo de una de esas “rapadas” que nos llegan del epicentro de la negritud urbana, como si, de golpe, todo lo negro o de los negros - que durante tanto tiempo ha sido tenido por “cosas de marginados” – se hubiese transformado en la quintaesencia de la modernez, y, por tanto, en bello. Que duda cabe que el flaquito Obama ha tenido todo que ver en ello.
Pero, no nos precipitemos y metamos a toda la negritud en el mismo cesto, que hay mucho hortera de piel oscura por esos mundos del marginalismo ciudadano. Ni nos pensemos ahora que TODOS son Obama o “como Obama”, que no es así. Barak Obama es un fuera de serie, que ha sacado excelentes calificaciones en su brillante trayectoria estudiantil y profesional, que ha destacado por encima de blancos estúpidos a los que solo importaba ser capitanes del equipo de su centro académico, y se ha forjado un porvenir rutilante – con alguna que otra “ayudita”, que todo hay que decirlo – en un país en que la mayoría son bajos en melanina, cosa que se ha tenido siempre en cuenta a la hora de todo. Por eso su gesta tiene doble o triple mérito.
¿Qué, que tiene que ver Obama con los Batuecos y las teutonas? ¡No, no! No piensen que al inquilino de la Casa Blanca se le ha descubierto un “affaire” con una desarrollada Alemana aún antes de entrar en el Despacho “Oral”. Ni siquiera con un Batueco, que, como les conté, parece ser que tienen otras inclinaciones – al menos ese par a que nos referíamos –, digamos, mas “sofisticadas”, por decirlo sin dureza.
Mucho, señores. Obama tiene ¡muucho que ver! con los Batuecos de las dulzuras de la azotaina.
¿No lo adivinan?.... ¡Que simples! ¡Venga, hagan un esfuercito, que es fácil!...
Pues ni más ni menos que la mortificación. El, un joven universitario que fue siempre el mejor estudiante de su promoción, tuvo que dejar de lado muchas cosas agradables para dedicar absolutamente todos los minutos al estudio y la preparación que le han llevado a donde ahora está: el primero puesto de la clasificación de vidas ilustres. La presidencia del país más poderoso del mundo. Por encima de teutonas y “colipoterrillas” que se cruzaron en su camino a lo largo de su trayectoria, y a las que, el primer negro presidente de la historia estadounidense, dejó de lado sin hacerles el menor caso, para dedicarse a la que fue primero novia y luego esposa. A no ser que salgan a la luz “asuntillos” que nosotros desconocemos, que ya se sabe que los norteamericanos son especialistas en sacar trapos sucios en todos sus medios de comunicación, a la mínima sospecha. Y más tratándose del Presidente que es siempre noticia de primera página, a veces aún a pesar suyo (Watergate, etc.). Que si en algo funciona la democracia en aquel inmenso país es en el acoso y derribo de los mas poderosos.
Aunque se han ocultado y se ocultan muchas actuaciones “no demasiado limpias”de políticos y personajes relevantes, una gran parte de esas actuaciones salen a la superficie, porque en cualquier rincón hay miles de periodistas y periodistillas ávidos de hacerse un nombre de por vida, destapando affaires escandalosos.
De momento – aún es pronto para juzgar – parece ser que la vida joven de Obama no ha tenido demasiados sobresaltos amorosos, y aparenta ser un honorable padre de familia al uso americano. A medida que vaya pasando el tiempo y nos enteremos de “cositas”, que, sin duda, se le atribuirán aunque no sean del todo ciertas, podremos hablar con conocimiento de causa de los asuntos “internos” del Presidente. ¡Ay, que duro es ostentar el poder que todo el mundo quiere!, ¿verdad?...
wizfun.

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