- Es muy difícil adentrarse en las profundidades de la vida en pareja sin salir escaldado en el intento, puesto que tanto ellas como ellos poseen unas motivaciones distintas para mantener el sexo en la relación en un perfecto estado de uso y disfrute. En resumen, somos iguales "pero distintos". La ciencia está dando la razón a los que han defendido desde siempre la teoría de las personalidades distintas frente a los/as que pensaban que las diferencias eran solo de carácter corporal.
Estudios recientes, que podréis constatar a continuación, estiman que lo que parece un topicazo de padre y muy señor mío referente a la necesidad "permanente" de los hombres de mantener relaciones sexuales (incluso) con la pareja estable, no es tal, puesto que se ciñe bastante a la realidad. Y estamos hablando de pruebas realizadas con parejas actuales de todas las edades que abarcan un amplio espectro social, lo cual ya pulveriza cualquier sospecha acerca de la vigencia de esas pruebas..
Según los estudios realizados por diversos especialistas en distintas partes del mundo la libido es bastante mas elevada en los hombres que en las mujeres en todas las épocas del año y en todas las circunstancias, dándose cifras que aseguran que la idea de que el deseo iba despareciendo progresivamente en ambos sexos no era tan cierta como se creía, y un porcentaje mas elevado de mujeres que de hombres sentían menos impulsos sexuales que los varones de la misma edad, lo cual no deja de ser indicativo de que en ellas intervienen otros factores - además de los físicos - que inhiben el deseo de relaciones sexuales y no el tan manido "dolor de cabeza", otro de los tópicos mas extendidos.
Una de las principales conclusiones a que han llegado investigadores de la Universidad de Ontario, recogidas en un escrito en la prestigiosa revista "Journal of Sex & Marital Therapy", es que cuanto mas tiempo pasa una mujer en una relación menos deseo sexual siente, lo cual parece una perogrullada, pero no lo es. Hay una relación muy directa entre el sexo y la imaginación que para las mujeres es fundamental, dada su naturaleza, pero que en los hombres (con honrosas excepciones) no es tan vinculante. Si ellas al cabo de unos años - o meses, a la velocidad que marcha todo - no tienen el aliciente de la reinvención mutua de la relación, pasan a una etapa de monotonía que se transforma en disminución del deseo. Esto, por supuesto, es una deducción personal que no tiene nada que ver con la investigación, pero que entra dentro de la lógica.
En Estados Unidos, al hilo de la noticia, han descubierto que el declive de la pasión es el tema que mas preocupa a las mujeres según van cumpliendo años, lo que parece que se contradice con la afirmación anterior, pero no es así. Si antes de los 30 tan solo un 30% de mujeres parece darle importancia, a partir de los 40 hasta un 45% lo sentía como un motivo de preocupación.
¿Sabíais que la duda sobre la disminución del deseo es la mayor causa de preocupación en las mujeres de todas las edades(47%), por delante de las dificultades para alcanzar el orgasmo(45%)?. Tal vez haya algún resorte oculto en el cerebro femenino que dispara la alerta aún antes de que se produzca. Un sexto sentido que advierte de que puede suceder y que más que físico entra dentro del apartado de los sentimientos.
Como vereis, si os tomáis la molestia de leer hasta el final, no es una cuestión de culturas o lugares diversos puesto que son axiomas universales que se dan en todas las partes del mundo, pero hay una cosa curiosa, y es que en una universidad californiana han llegado a la conclusión de que tiene que ver bastante con la sociología, y dentro de esta, con la manera en que la sociedad educa (premiando o castigando) determinadas conductas, que les hizo llegar a la conclusión de que todavía hoy, en los albores del siglo XXI, todo anima a los hombres a considerarse criaturas sexuales, con deseos incontrolables, mientras que las mujeres son seres cuya pasión debe ser controlada desde temprana edad. Claro está, que eso se refiere a la pacata sociedad estadounidense cuya ñoñería y conservadurismo es, hoy por hoy, aún notable.
- Se a como sea, el caso es que ahí están esos estudios que vienen a desmontar anteriores creencias y mitos y a reforzar otros que se creía desfasados. En fin, personalmente pienso que “el sexo en pareja (el deseo) es una cosas de dos, y de cada día: hay que mimarlo para que dure".
A LOS HOMBRES NO LES OCURRE
Por qué las mujeres suelen perder
el interés por el sexo
Héctor G. Barnés 22/04/2012 (06:00h)
“Cuanto más tiempo pasa una mujer en una relación, menos deseo sexual siente”. Esta es la tesis principal de un reciente estudio publicado en el Journal of Sex & Marital Therapy por Sarah Murray y Robin Milhausen, de la Universidad de Ontario (Canadá), tras consultar a 170 universitarios. La mayor parte de las jóvenes consultadas confirmaban que el paso del tiempo las había llevado a perder interés por sus parejas, algo que no ocurría en el caso de los varones, cuyo deseo permanecía estable.
No se trata de una idea que haya sido articulada científicamente en un gran número de ocasiones. Por lo general, la ciencia contemporánea ha defendido que el deseo desaparece de forma natural de igual manera para ambos sexos. El presente estudio defiende, al contrario, que la pasión de hombres y mujeres se comporta de manera muy distinta a lo largo del tiempo. El psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, uno de los primeros en abordar las patologías sexuales a finales del siglo XIX, ya aseveró en su día que “el hombre siente el doble de apetito sexual que las mujeres”. Sin embargo, se trataba de una mera intuición que habría de ser referendada.
La mayor preocupación
Las estadísticas parecen señalar inequívocamente en tal dirección. Según un estudio realizado en 2010 por una clínica de urología de Nueva Jersey, el declive de la pasión es el problema que más preocupa a las mujeres según envejecen. Así, mientras antes de los treinta años apenas el 30% de las pacientes le daban importancia, un 48% de las mujeres de cuarenta y cinco años lo percibían como una circunstancia preocupante y un 96% de las mayores de setenta años lo consideraban su principal reto.
Los hombres que sienten un descenso de su vitalidad sexual pueden llegar a no reconocerlo
Por lo general, la disminución del deseo es el mayor problema afectivo que debe afrontar el género femenino a lo largo de su vida: un 47% de las mujeres de todas las edades lo consideran lo más importante, seguido de cerca por las dificultades para alcanzar el orgasmo (un 45%). Una situación que encuentra su correlato en el declive de la actividad sexual de las mismas, que se sitúa en un 87% hasta los cuarenta y cinco años, un 45% entre los 55 y los 70, y apenas un 15% entre las mayores de setenta años, según el estudio anteriormente citado.
¿Biología, evolución, cultura?
La razón que aducen las teorías evolucionistas para explicar esta divergencia es que el hombre ha de permanecer siempre sexualmente activo, puesto que está biológicamente programado para depositar su semilla en el mayor número de lugares disponibles, con el fin de garantizar la prolongación de su linaje. Por el contrario, según dicha visión, las mujeres deben perder su apetito con el fin de que se puedan centrarse en sacar adelante a sus hijos y evitar coitos que no tengan como fin la reproducción. ¿Pero se trata de algo universal?
Eso parece sugerir un estudio realizado por David P. Schmitt de la Universidad de Bradley, tras entrevistar a diferentes individuos de cincuenta y dos países distintos, repartidos por los seis continentes. Schmitt llegó a la conclusión de que los hombres (y las mujeres) parecen comportarse de forma semejante en cualquier lugar del planeta en lo que respecta al sexo, por lo que no se trataría de algo exclusivamente cultural. Dicho estudio añadía que la testosterona influye en un alto grado en el deseo masculino, pero que no es la única razón para explicar esta situación, ya que la ciencia aún no ha llegado a un acuerdo respecto a este punto.
En una línea diferente, los profesores Pamela Regan y Leah Atkins de la Universidad de California, autores de Diferencias y semejanzas sexuales en la frecuencia y e intensidad de las relaciones sexuales, apuntan a una razón más sociológica. Según su estudio, el sistema de castigos y refuerzos que condicionan la educación de las mujeres y los hombres es muy diferente en ambos casos, de igual forma que ocurre con las creencias y tópicos sobre los mismos. Así, “los hombres son animados a considerarse criaturas sexuales, con un deseo omnipresente e incontrolable, mientras que las mujeres son entes asexuales, cuya pasión debe ser controlada inmediatamente”.
El embarazo, la lactancia y la menopausia pueden afectar negativamente
Según el estudio, la interiorización de dichas ideas preconcebidas provoca que un gran número de mujeres consideren que, inconscientemente, su deseo debe ser regulado y puesto en cuarentena. Sarah Murray yRobin Milhausen recordaban en su estudio que por la misma razón, los hombres que sienten un descenso de su vitalidad sexual pueden llegar a no reconocerlo porque ello horadaría la imagen de su virilidad.
Calidad, no cantidad
Sin embargo, otro estudio realizado por diversos investigadores australianos llamado Satisfacción sexual entre los hombres y mujeres heterosexuales: la importancia de la frecuencia deseada del sexo proporciona un matiz diferente a la reciente investigación de los canadienses.
En él, los resultados señalaban que un 54% de los hombres y un 42% de las mujeres consultadas afirmaban encontrarse poco satisfechos con la vitalidad sexual de su relación. Pero existía una gran diferencia entre las razones que ambos sexos aducían: casi todos los hombres descontentos señalaban que su situación se solucionaría si tuviesen relaciones íntimas más a menudo,mientras que las mujeres, en un tercio de los casos, no apuntaban a la cantidad de sus relaciones como algo esencial.
En realidad, como señalan los estudios, un menor deseo sexual no tiene por qué implicar que se practique menos sexo. En realidad, se trata de un mero sentimiento interno, relacionado con la libido de la mujer, que influye la predisposición de las mismas a hacer el amor y a disfrutarlo. No se trata de cuánto sexo se tenga, sino de cuántas ganas se tengan de hacerlo, un factor que influye en la calidad del mismo.
Los estudios intentan explicar este descenso en la libido a través de un pequeño abanico de razones, íntimamente relacionadas con los cambios del organismo femenino. Por ejemplo, la percepción del declive del atractivo suele afectar mucho más a las mujeres que a los hombres, lo que aumenta la inseguridad latente en sus relaciones afectivas. Al mismo tiempo, un mayor estrés influye de forma negativa en las ganas de tener sexo del género femenino, algo que no ocurre con los hombres. Otras alteraciones del cuerpo, como es el caso del embarazo y la lactancia o la menopausia, pueden influir negativamente. Son momentos críticos que no afectan al sexo masculino.
Cuanto más fuerte sea el compromiso por hacer feliz a tu pareja, de mayor vitalidad gozará la vida sexual de la misma
Otro grupo de investigadores californianos se preguntaron de qué forma pueden afrontar las mujeres tal situación. Y recogieron sus conclusiones en un estudio llamado Manteniendo el deseo sexual en las relaciones íntimas: la importancia de los objetivos.Básicamente, concluían, la mejor forma de hacerlo es proponiéndose unos objetivos comunes que se puedan alcanzar conjuntamente.
Un compromiso común
La principal diferencia entre aquellas parejas felices y las que se encontraban decepcionadas tras unos meses de relación era que las primeras se planteaban unas mismas metas y tenían aspiraciones comunes. Aquellos que seguían queriendo divertirse juntos, expandir su relación o superar juntos las dificultades se mostraban contentos tras varios meses de relación. Lo que a su vez condicionaba el deseo sexual: debido a que es percibido como una de las mejores herramientas para mejorar la intimidad y la cercanía de la pareja, se presentaba como algo deseable, incluso a largo plazo. Dichas parejas habían conseguido superar el declive de la pasión inicial utilizando el sexo con otros objetivos.
La última conclusión extraída de dicho estudio es que plantearse como meta la satisfacción sexual de uno mismo o de su pareja es el camino más corto para mantener la pasión viva a diario, puesto que define unos objetivos concretos que pueden llevarse a cabo en el día a día. Cuanto más fuerte sea el compromiso por hacer feliz a tu pareja, de mayor vitalidad gozará la vida sexual de la misma.
Dicho estudio se abría de forma irónica con la célebre cita de la actriz Zsa Zsa Gabor en la que señalaba que “no sé nada del sexo, porque he estado casada toda mi vida”. Una sarcástica afirmación que verbalizaba una concepción bastante extendida sobre la vida en pareja. En nuestra mano está que el célebre aforismo no se traslade a nuestro matrimonio.
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