Viene a ser como la venganza de la clase internauta al férreo control que pretenden multinacionales y gobiernos sobre la red. Venganza que ha llegado - como no podía ser menos - de la mano de la plataforma que ahora mismo está en la cresta de la ola de la aceptación popular, Twitter: el foro donde cualquier noticia adquiere protagonismo a golpe de TT, de RT, o de FF.
Lo que en el siglo pasado fue la televisión, con toda su influencia masiva y tal, ahora se ha trasladado a Internet, y de ahí a los dispositivos móviles, que, aunque puedan la mayoría acceder a la información televisada en pequeñísimas pantallas, no es lo mismo que sentarse alcachofado en el sofá del salón a "ver la televisión". Porque la televisión hay que ir a verla expresamente: dejar todo lo que se está haciendo y sentarse a observar, en un acto de voyeurismo sin precedentes que ha transformado la tele en una plataforma-espectáculo donde cualquier evento adquiere proporciones descomunales. Quizás tengan lo suyo que ver esas macropantallas de plasma que ya ocupan buena parte de la pared frontal de muchos comedores españoles. Es la ventana digital a un mundo que va mas allá del edificio de enfrente. Un mundo colorista y espectacular que contrasta con el gris anodino de las calles.
Esa reina de los mass media que mandaba y templaba en los hogares... hasta que...llegó Steve Jobss y revolucionó la manera de comunicarse las personas, primero con sus Mac portátiles y mas tarde con sus iPods, Iphones e iPads, respectivamente.
Solía decirse, durante buena parte de la segunda mitad del siglo pasado, que no eras nadie si no salías en la tele. Ahora no eres nadie si no tienes presencia en Internet con cientos, miles o millones de followers en Twitter, Facebook, Tumblir, You Tube, etc. Las paginas de opinión de la prensa escrita, aún manteniendo su interés, no pueden competir en rapidez, en efectividad, en trascendencia social con las redes sociales.
El hecho del traspaso de poderes de unos a otros medios se ha dado de una manera natural, sin aspavientos ni crudezas gratuitas, sin histrionismos, en una perfecta solución de continuidad, tan suave, que las nuevas generaciones ni se han dado cuenta.
Ahora mismo cualquier tema es susceptible de convertirse en Trending Topic porque haya muchos ciudadanos que lo comenten públicamente y hagan que los administradores de Twitter vayan sumando los porcentajes y poniendo en orden cada uno de esos temas que aparecen sin ninguna clasificación, todos juntos y revueltos: desde las confesiones y los llantos de la Pantoja hasta que la Ministra ha subido un tuit presumiendo de sus hazañas como jugadora en red, o la Milà enseñe su acharolado trasero, o a Rajoy se le pille en un aparte con comentarios impropios del "fer pley" que se supone debería dominar las relaciones interparlamentarias, o mas recientemente con ese SMS a de Guindos en el que afirmaba que "España no es Uganda" lo que puso al rojo vivo Twitter consiguiendo que un representante de aquél país respondiera que "A nosotros no nos han tenido que rescatar, ni hemos pedido ayuda al FMI. Cosa que no pueden decir otros países... como España".
Es bien verdad lo de que la política ya se hace en Twitter y, ay de aquellos que sigan creyendo que la prensa, radio o televisión mantienen sus posiciones de privilegio comunicativo, porque demuestran que no viven la realidad actual. De cada vez mas gente se informa en las redes sociales - aunque, en ocasiones, los porcentajes de mentira son superiores a los de verdades - antes de acudir a los otros medios tradicionales porque ninguno puede competir, en universalidad de difusión, rapidez y número de personas que se involucran, con la red del pajarito.
Hasta el momento cuando un político/a era pillado in fraganti podía disimular y mandar a su departamento de relaciones y comunicación que solucionase el problema borrando los tuits y ¡aquí no ha pasado nada!, pero... a partir de ahora, con una aplicación llamada Politwoops se encarga de recuperar esos tuits que, o por error o por renuncio no interesa que se filtren. La palabreja se deriva de la unión de Polit (por políticos) y woops (la exclamación anglosajona de sorpesa y marcha atrás) que viene a reflejar a la perfección el concepto en que se basa.
Como decía al principio de este escrito ese programita "recupera fallos" es el movimiento maestro de ficha de la comunidad de internautas hacia quienes les quieren acotar sus derechos a muchas cosas en la red y controlar lo que se hace y deshace sin dejarse ni un solo ordenador, telefonillo o tablet fuera de control. Lo que viene a decir a la clase política es : "cuidadito, que estamos atentos, y al primer patinazo os vamos a dejar en cueros vivos".
Señorías, ahora les toca a ustedes mover (prohibiendo Politwoops,claro).
Politwoops, una iniciativa que recupera tweets borrados por los políticos

Aunque parte de la clase política demonice Internet e intenten ponerle un cerco con duras medidas legislativas como SOPA, la Ley Sinde-Wert, o la Ley Lleas 2.0, la red es un medio que suelen utilizar con mayor o menor éxito para comunicarse con la ciudadanía (sobre todo en épocas de campaña electoral). Salvo iniciativas especiales como el Twitter Town Hall que organizó Obama el año pasado y algunos pocos políticos activos en redes sociales que de verdad conversan con los ciudadanos, la relación de la clase política con redes sociales como Twitter es aún algo artificial, primando los mensajes unidireccionales y la gestión de los perfiles, ya sea total o parcial, por algún miembro de su gabinete de comunicación. Con varias manos gestionando una misma cuenta es normal, y bastante humano, equivocarse y publicar algún mensaje desafortunado que, tras causar algún que otro revuelo, termina siendo eliminado. Con la idea de conservar todo lo que comentan los políticos y evitar que se pierdan los tuits que terminan borrando, la Open State Founbdation ideó el proyecto Politwoops que opera en varios países y recoge los tweets borrados por los políticos para evitar que se pierdan.
La iniciativa arrancó en Holanda pero, a día de hoy, opera ya en 16 países (Estados Unidos, Hlanda, España,Túnez, Croacia, Bélgica, Estonia, Dinamarca, Canadá o Reino Unido) donde se monitorizan las cuentas de Twitter los miembros del gobierno o del parlamento para documentar aquellos tweets que son eliminados al poco tiempo de haber sido publicados. ¿Y qué persigue una iniciativa de esta índole? Como bien dicen desde la página del proyecto, Politwoops muestra un aspecto de los políticos que, normalmente, no suelen compartir con la ciudadanía.
Basta echar un vistazo, por ejemplo, a algunos de los tweets que han sido eliminados por los miembros del Congreso de los Diputados de España para ver que eliminan los tweets vinculados a los badges que consiguen en Foursquare o que, tras enviarlos, son políticamente incorrectos o quizás demasiado duros con respecto a su discurso habitual (y tras revisar el mensaje son eliminados).
Está claro que todos somos humanos y, por tanto, todos somos susceptibles de equivocarnos y aprender de nuestros errores pero, bajo mi punto de vista, deberían ser más conscientes del canal de comunicación que están utilizando, de la rapidez con la que se propaga su mensaje y que siempre terminarán dejando un rastro por mucho que se intente tapar el desliz.
Sin ir más lejos, el pasado domingo, mientras el Presidente del Gobierno de España daba una rueda de prensa sobre el rescate europeo a la banca española, la Ministra de Empleo publicó un tweet que encendió la red, convirtió a la Ministra en trending topic y, al rato, el tweet terminó siendo eliminado. ¿Qué contenía el mensaje? La puntuación obtenida en un juego disponible para iOS:

El mensaje, que curiosamente no sale entre los mensajes documentados por Politwoops, se borró alegando que había sido algo no intencionado y el causante había sido uno de los hijos de la Ministra que era el que se había puesto a jugar. A pesar de la explicación, el revuelo generado y el bochorno no tenían ya marcha atrás por mucho que se intentase explicar lo sucedido y, al final, pesaba más la eliminación del tweet que la explicación oficial.
Ante una crisis, reconozco que el primer impulso pasa por eliminar el “foco del incendio” (algo en lo que todos hemos caído en alguna que otra ocasión) pero este tipo de actuaciones no hará otra cosa que suscitar mayor interés sobre el contenido eliminado (Efecto Streisand) y, en el ámbito de la política, este tipo de prácticas son algo contrario a la transparencia que demanda la ciudadanía y que esperan de sus representantes.
La falta de transparencia es, precisamente, lo que hace que surjan iniciativas como Politwoops que, realmente, nos sirven para conocer “la cara oculta” de aquéllos que nos representan y conocer algunos de las “patinazos” que intentan tapar.
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